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Anina es una aventura
introspectiva sobre el proceso que hace una
niña de 10 años. Un viaje que va desde el
egoísmo a la generosidad, desde el miedo hasta
la ilusión.
Desde
la animación, buscamos generar una apariencia
plástica, fuertemente pictórica y artesanal,
cargada de dulzura, que siendo claramente un
dibujo sea emocionante por su naturalidad.
Es un gran desafío desarrollar
una película de animación en un país que está
apostando a desarrollar esta industria. Esto
representa, además de una responsabilidad
especial, una motivación adicional para todo
el equipo de realización.
Alfredo Soderguit
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